Se rindió

Estaba más presente que nunca
pero se sentía invisible como siempre.
Aquella noche vio la luz: se rindió.

Vivir sin miedo

Sentía libertad.
Respiraba paz.
No juzgaba.
Respetaba.
Se quería.
Amaba.
Había hecho lo único que le quedaba por probar:
Vivir sin miedo

Parecéis felices

Parecéis felices, dijo aquel hombre.
Siempre mostraban lo que no sentían.

Crear

Pensó que volver a crear era la mejor forma
de estar y no escapar, de gritar y no callar,
de sentir y no sufrir, de amar y no odiar,
de vivir y no morir.
Rescató su pluma, desempolvó su guitarra
y empezó de nuevo por el principio: volver a escuchar.

Tocó el cielo

Pasó mucho tiempo aprendiendo a volar.
Llegó el día tan esperado.
Tocó el cielo y no abrió las alas.

El que nunca fue

Incómodo, aprendió a vivir en la incertidumbre,
a sentir el momento, a aceptar lo que es.
Y regresó para ser el que nunca fue.

Aquel chico moría haciendo que vivía

No sabía que tenía que hacer.
Desconocía que debía decir.
Ignoraba el daño que hacía.
Aquel chico moría haciendo que vivía…

Se fue para siempre

“Prefiero morirme y darte vida a que mueras dándome vida”.
Y se fue para siempre.

¡Qué placer!

“Abrir los ojos y oír tu voz… ¡Qué placer!
¿Hay algo más bonito? Quiero sentir tu calor”.
Y así se despidió aquella mañana…

Tal y como eres

“Me quieres porque conmigo te comportas tal y como eres”.
Le dejó sin palabras.




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